lunes 23 de noviembre de 2009

Los recomendados: Ciudad de las Reyes de Juan Acevedo


Por Gabriel Zárate

Ciudad de los Reyes: Reedición de un texto publicado el 83 (un autentico clásico del humor grafico peruano) donde Juan Acevedo con una mirada dura, crítica y sarcástica, disecciona y censura los antiguos prejuicios de una elite peruana estancada en el tiempo, temerosa de las transformaciones sociales de su época. El fenómeno de la migración de las provincias a la capital es percibido por una gran burguesía limeña plagada de racismo, clasismo y exclusión, donde no se reconoce a ese “otro” (andino, migrante, indígena, obrero) como a un semejante digno de respeto. Texto fundamental para entender el Perú como un país escindido, desintegrado, desarticulado, donde la discriminación supervive y contamina las relaciones entre los distintos grupos sociales, complejizando y entrampando el anhelado proyecto de la nación peruana.

Contracultura (de Benjamín Corzo) rescata este “libro de culto” para que una nueva generación peruana pueda actualizarlo a través de su lectura renovadora. Transcribimos la introducción que el autor escribió para su primera edición.

Este libro está compuesto por 100 dibujos, seleccionados entre unos 400 que publiqué desde 1969 hasta 1981. Durante esos años, aunque definiéndolo mejor con el tiempo, tuve un mismo propósito: mostrar a los señores (y a sus señoras) a solas y en grupo, en su trabajo y en su casa, en la sala, el dormitorio, la calle y la iglesia… Lo mismo que a la gente del pueblo. Y, desde ellos, observar las diferentes manifestaciones del pensamiento dominante en nuestra sociedad, las formas como se da en la vida. Siguiendo ese propósito recogí oraciones enteras expresadas en la realidad sin ninguna intensión humorística. A parientes y amigos, a conocidos y extraños, a mí mismo, he escuchado a veces decir barbaridades con una “naturalidad” casi encantadora. Lo que hice fue llevar esas barbaridades al dibujo. Otros dibujos están basados en situaciones políticas concretas En ellas atendí a los personajes, así como a los comportamientos-tipo que representaban, a aquello que parecía excederlos para ser repetido por nuevos protagonistas. También hay apuntes que son el resultado de mis divagaciones mentales y espero que se correspondan con las del lector. He ordenado los 100 dibujos según sus temas y ellos han dado este libro. Los he visto en conjunto y uno por uno. Les he puesto un título, el que siempre quisieron tener: Ciudad de los Reyes, que es como inicialmente fue llamada Lima, ésa que se va y sigue. Pero Ciudad de los Reyes no es sólo Lima. Esta también en otras ciudades peruanas, en Latinoamérica y en España. Es más, allí donde hay relaciones de dominación la Ciudad de los Reyes renace cada día. Juzgue el lector la forma en que podemos derrumbar sus murallas de mezquindad para aprender a vivir la libertad y el amor.

Juan Acevedo. Lima. Julio de 1983.

ENTREVISTA A JEAN GIRAUD (MOEBIUS)


POR ISRAEL PUNZANO (Barcelona)

ENTREVISTA: JEAN GIRAUD (MOEBIUS):
Con Inside Moebius (Norma), Jean Giraud (París, 1938), ha vuelto a deslumbrar a los amantes de las viñetas. Cuando parecía que ya lo había hecho todo en el mundo ntedel cómic, el padre de Blueberry y del Mayor Fatal ha abierto una nueva puerta para explicarnos la esencia de crear. La obra surge tras su decisión de dejar de fumar yerba. Lógicamente, un encuentro con este gigante de la historieta sólo puede concluir con una pregunta impublicable: "¿Me lo firma?".

El Moebius posmarihuana es también puro Moebius. Habrá oído muchas bromas malas sobre esto...

Descubrí la marihuana en México en 1957. La probé allí por primera vez con artistas que la usaban no para huir de la realidad, sino para aprehenderla y entenderla de una manera diferente a la racional. Ellos usaban la marihuana como una herramienta, no como un remedio para evadirse. Al cumplir los 65 años decidí dejar la marihuana. Creía que iba a ser muy difícil. Entonces empecé un diario de esa aventura personal, pero a las cuatro páginas ya había olvidado mi propósito. En cualquier caso, lo más interesante de ese diario era la posibilidad de aparecer yo mismo como personaje.

Es decir, después de haberlo hecho todo en el mundo del cómic, tiene la sensación de haber descubierto algo nuevo.

Tengo una relación con los lectores muy particular y ahora quiero hablarles de mí en el proceso de creación. Creo que el interés de muchas de mis historias está en ver el trabajo de un artista que trabaja sin red, que toma todos los riesgos.

Para relación particular la que mantiene con su personaje más popular, Blueberry, cuyos álbumes firma con su verdadero nombre, Jean Giraud.

Más que con Blueberry, es con el cómic tradicional, que exige historias coherentes, razones, penas... Blueberry es muy importante para mí. Con esta serie aprendí los mecanismos de la narración del cómic tradicional. Además, me ha permitido mantener una larga relación con el público, porque es un personaje muy conocido, y me ha dado la posibilidad de vivir de una manera agradable. Los libros que firmo como Moebius se venden mucho menos, aunque curiosamente son los que me han dado mayor reputación artística.

Pero incluso llegó a tener algún problema con Philippe Charlier, el hijo del guionista original de la serie, Jean-Michel Charlier.

Cuando conocí a Philippe era un niño de 12 años. Fallecido su padre, Jean-Michel, yo quise seguir manteniendo una relación de amistad con su hijo. Por eso le presenté una historia nueva de Blueberry con la intención de que le diera el visto bueno o hiciera los comentarios que quisiera para mejorarla. Quería que participara. Entonces me dijo que mientras él viviera, yo nunca podría publicar esa historia, porque su padre había puesto unos límites a Blueberry que yo no podía transgredir. Para mí fue un horror.

Isabelle Giraud, la mujer de Moebius, explica que esta historia se titulaba Blueberry 1900 y que en ella el autor mezclaba western y género fantástico con la aparición de fantasmas y zombis. Isabelle afirma que el desencuentro con Charlier hijo impactó tanto a Moebius que hasta le hizo perder durante un tiempo el flujo creativo en la saga Blueberry.

Usted dibujó para Marvel una historia de Estela Plateada. Si hubiera seguido con la colaboración ahora sería un empleado de la Disney con tanta concentración empresarial...

En Inside Moebius aparece el único superhéroe de Europa. Soy yo mismo volando con dificultad, no como Superman, pero vuelo. Está claro que no tengo la misma seguridad de vuelo que los estadounidenses, pero ahí estoy... surcando el cielo.

Hablando de titubeos, en la prensa francesa se ha publicado recientemente que peligraba la celebración del Salón de Angulema.

Siempre está en peligro, pero al final acaba celebrándose. Es un certamen que funciona muy bien, pero mientras mejor funciona, más cuesta y eso es un problema en tiempos de crisis económica.

Lo que parece seguro es que a este ritmo dentro de poco estaremos todos leyendo manga. El éxito del cómic japonés entre los jóvenes no presagia nada bueno para los autores europeos.

El manga es una plaga. La invasión ha sido total, como demuestra las cuotas de mercado que ha conseguido. Es una epidemia. Me recuerda a lo sucedido con las abejas de la Amazonia que suben hasta Norteamérica y matan a las especies autóctonas. En Francia, los camarones han desaparecido porque echaron en nuestras aguas una especie foránea que acabó con ellos. Los nuevos también están buenos, pero no son los mismos... Tienen un acento espantoso. El problema es que el manga llega a Europa, pero el cómic europeo no va a Japón. Eso es lo injusto.

El Pais.15 de noviembre del 2009

jueves 19 de noviembre de 2009

¡El Cuy cumple 30 años!



Por Javier Prado

Un día como hoy 19 de noviembre el Santoral de la Historieta Peruana recuerda la aparición de un singular roedor de ojitos azules pero de modales y alma popular, en el Semanario "La Calle". Cuenta la leyenda que ni bien nacido de la pluma de Juan el simpático, hipocondríaco y militante Cuy se paseo por la redacciones de El Comercio y La Prensa del año 1977, pero al parecer ya la redacción estaba llena de roedores y no entraba ni uno mas.Lo cierto es que el Cuy inició su andadura tratando de convencer a Humberto que no era un ratón sino un Cuy (Conejillo de Indias, Cuyo,Curiel, Cuilo,Cuye o Cui) además que tenía mucho por decir. De hecho el personaje se convirtió en interprete de la juventud y las voces que trataban de propiciar la salida democrática ante el gobierno militar de la época. Pero dentro de esa mezcla de radiografiar a una incipiente izquierda progresista, encontraba tiempo para mostrar su lado mas atávico y conservador en sus relaciones sentimentales a pesar que mostraba su sexo libre. Este contrapunteo provocaba situaciones muy humorísticas, como la oposición entre el pragmático y reservado Humberto y el desbordado Cuy, con el tiempo y los aires democráticos en el país el personaje fue evolucionando, y como todo Cuy que se respete tuvo varios hijos con la Pericotita, dejo de salir en "La Calle" el 3 de marzo de 1980, publicó su primer recopilatorio !Hola Cuy¡ en 1981 y al siguiente año lo conocimos en El Club Nazca de la Historieta en nuestro primer local de la calle Clement en Pueblo Libre.

En este año que Juan Acevedo, su creador, celebra los 30 años del Cuy y 40 de carrera profesional como historietista pudimos con muchos colegas y admiradores de su entrañable trabajo entregarle el 12 de Setiembre (Día de la Historieta Peruana) el premio "Serrucho y Volatín" para hacerle patente el cariño que le tenemos a su obra y el orgullo de llamarlo nuestro Juan Acevedo.

La celebración continúa porque Juan estará abriendo la Feria del Libro Ricardo Palma, honor que anteriormente tuvo Quino en la FIL de este año, en su coincidente 30ava versión y presentará el 27 de noviembre el libro "Aventuras del Cuy" editado por Contracultura, un libro de más de 200 páginas y con prólogo de Rafo León. Felicidades querido Cuy !!
(Publicado en el blog La Nuez)

El maestro del horror gótico visitó Lima: ENTREVISTA CON HORACIO LALIA , parte 3


Por Gabriel Zárate

Su fascinación por recrear la era victoriana inglesa es una constante en su obra. ¿Cómo surge esta obsesión por el SXIX británico? ¿Es producto de sus lecturas? ¿Por qué su estilo de dibujo se desenvuelve con mayor talento en la reconstrucción de este periodo histórico?

Horacio Lalia:
Creo que mi gusto por el barroco y la lectura me inclinaron por esos temas. Pero no como una obsesión, sino por sentir, (¡Tal vez tenga que ver alguna de mis vidas anteriores! ¡Con eso!).

Que nos puede decir de esa pequeña obra maestra que realizo junto a Walter Slavich: Carlton. Historia con elementos tan ricos y variados (y profundamente humanos) como la traición, la venganza, la locura, la crueldad, la lealtad, el horror. Obra que en mi opinión exige una reedición urgente.

Horacio Lalia:
Es una buena obra, fue pensada por Slavich para la editorial Columba de Argentina y por el éxito que tuvo se vendió a Eura de Italia y también se publico en Record de Argentina, curiosamente Record y Columba, dos editoriales rivales por su contenido grafico y en historias, la publicaron con el mismo título, cosa que no paso con otras que fueron publicadas en ambas editoriales en otros momentos. En cuanto a mi trabajo siento satisfacción con este personaje, por que intente un cambio en lo técnico, y creo salió bien. Es posible que se pueda reeditar en el Perú a través de Contracultura, con Benjamín Corzo. Pero eso se está conversando, existe en ello interés.


Desde hace años su producción se ha volcado al mercado italiano y francés, ha trabajado con adaptaciones literarias, de cuentos de Poe y de Lovecraft. Tengo entendido que Lovecraft fue una exigencia de los franceses y que para los italianos prefiere trabajar historietas en base a la obra de escritores de renombre. ¿Cómo explica su adaptación al exigente mercado europeo?

Horacio Lalia: En realidad para los italianos realice muchas adaptaciones unitarias desde 1996 – 2003, porque ellos se interesaron mucho cuando les ofrecí el proyecto. Con los franceses la posibilidad se presento en 1998, porque se interesaron por Lovecraft porque entendían que es un autor de terror que podía pasar perfectamente de la literatura a la historieta, por supuesto que ya se habían realizado otra adaptaciones de este autor, pero tuve la suerte que el primer álbum fue exitoso y publique tres de Lovecraft y uno de Poe, con la editorial Albin Michel. En cuanto a mi adaptación al mercado, esto lo venía haciendo desde antes de los años 70s, por suerte mi trabajo gustó y fue una constante en los años siguientes mi colaboración con distintos países europeos.

¿Cómo surge la idea de crear un Instituto de arte aplicado a la historieta? ¿La vocación por la enseñanza estuvo siempre presente en usted?

Horacio Lalia: Esto surge a mediados de los años 80s cuando comenzaron a ofrecerme la posibilidad de dar cursos de historietas, pero en realidad yo me decido a hacerlo recién en 1993 cuando fundo mi propio taller. Esto sucede por sentir que estaba ya preparado para poder transmitir lo que yo conocía para la gente joven a los cuales les interesaba el tema.
¿Cómo ve actualmente el mercado editorial argentino? Talento hay de sobra, siempre lo ha habido, y la verdad es que industria editorial argentina hace tiempo que no está a la altura de sus historietistas. A pesar de de lo dicho, sin embargo pareciera que en los últimos años está aflorando una industria de la nostalgia preocupada por reeditar clásicos de la historieta argentinas de los 70s y 80s ¿Cuál es su explicación de este fenómeno?
Horacio Lalia: El mercado argentino desde fines los 90s se viene tratando de recuperar a través de reediciones de autores argentinos en el exterior y desde el 2004 (aproximadamente) ya algunas de las pocas editoriales que comenzaron a surgir empezaron a aceptar nuevos proyectos, cosa que es bueno, sobre todo para los jóvenes artistas. Esto sucede porque a principios de la década del 90 por un poco de desidia de los editores, no exento de culpa de los artistas, comienza a penetrar el manga y los superhéroes y esto termina con el cierre de las dos grandes editoriales que quedaban de historietas Columba y Record (96 – 97) donde se produce el vacio total del rubro, afectando más que nada a los artistas jóvenes que durante ese tiempo (ya desde el 94 – 95) venían dándose a conocer a través de fanzines propios.
En su opinión: ¿Cuáles son los jóvenes dibujantes argentinos con mayor talento surgidos en los últimos años?
Horacio Lalia: Son varios, porque el talento esta, Juan Bobillo, Walter Taborda, Sáenz Valiente. Los chicos de La productora, Mallea, Aon, Benitez, Jok, Mosquito, etc.
Muchos dibujantes argentinos optaron por emigrar. Usted opto por continuar viviendo en Ramos Mejía. ¿Alguna razón especial aparte del amor al terruño?
Horacio Lalia: Yo estuve a punto de emigrar en los años 80, pero cuestiones familiares graves me lo impidieron y, cuando pude hacerlo ya no me intereso y preferí quedarme, es dura la adaptación en otro medio y sobre todo para la familia…

miércoles 18 de noviembre de 2009

El maestro del horror gótico visitó Lima: ENTREVISTA CON HORACIO LALIA , parte 2



Por Gabriel Zárate
Breccia venía de Mataderos, un barrio bravo.

Horacio Lalia: Claro. Lo que pasa es que él se crio en un barrio bravo, porque vino de Uruguay muy chico y se crio en Mataderos. Era un barrio en el cual él siempre contaba que era tripero. Los triperos son los que preparan la tripa para hacer chorizo y él trabajaba. El padre creo que tenía una carnicería y el siempre lo recordaba con mucho orgullo, y que luego de eso fue que empezó a dibujar. Y después, en cuanto a lo que me dejo. Si bien yo trabajaba al lado de él y lo veía trabajar. Era tranquilo trabajar con él. Tomábamos mate todo el día, él trabajaba, yo lo veía como trabajaba, hacia mis cosas. Te puedo decir que si bien yo aprendí en la Escuela Panamericana y en IDA conceptualmente fue mucho más importante lo que yo veía que él hacía y lo que yo le ayudaba hacer diariamente, eso fue fundamental.

Usted se considera un discípulo de Breccia

Horacio Lalia: Por supuesto, en alguna medida, no soy un autodidacta, lo que pasa es que después de empezar a trabajar y tenerlo conceptualmente, uno va aprendiendo cosas y sigue aprendiendo cosas porque era otra época también distinta, incluso el sistema de enseñanza era distinto.

¿Mucha teoría?

Horacio Lalia: Al contrario no había tanta teoría, era más práctica, pero el tema era recibir una respuesta con respecto a lo que uno preguntaba y generalmente se contestaba con evasivas o no se contestaba. Uno estaba medio a la espera de ver cómo era, ¿porque no está bien? La pregunta era ¿por qué? Muy parcas las cosas, no solo en Breccia sino en general, era todo el sistema de enseñanza. El grupo que funcionaba bien iba adelante y el que no funcionaba se quedaba, por suerte yo no era de los últimos, más o menos me acomodaba con el grupo de los primeros. Yo veía ese tipo de cosas, a veces preguntaba algo y me evacuaban y a veces no se contestaban demasiado las preguntas y uno se quedaba pensando. Todo ese tipo de cosas a través de verlo trabajar a él. Como trabajaba al lado de él.

Nekrodamus es su gran personaje, el que le da fama mundial y el tema nos remite a otra leyenda de la historieta argentina, a Héctor Germán Oesterheld. ¿Cómo se gesto la historieta? ¿Cómo fue convocado por Oesterheld para dibujar a Nekrodamus? ¿Cuál es la historia secreta detrás del origen de este Príncipe de las tinieblas?

Horacio Lalia: En realidad la idea sale de la editorial, porque ya era tiempo de tener un personaje y tuve la suerte de que el editor se lo propusiera a Oesterheld a quien yo ya conocía desde mucho tiempo atrás, él fue el que me dio mi primer trabajo en historieta en Hora Cero (1964).

Insisto con Nekrodamus pues a pesar de la desaparición de Héctor Germán Oesterheld, la historieta continuo publicándose durante varios años y alternándose diversos guionistas como Trillo, Albiac, Collins, Slavich, lo cual habla de un notable éxito con el público. ¿En que radica la popularidad del personaje? ¿Con cuál guionista (de los posteriores) hubo una relación mejor desenvuelta en el trabajo?

Horacio Lalia: Después de la desaparición de Oesterheld y como el personaje tuvo éxito en Argentina y en Italia, la continuaron varios guionistas importantes, Trillo, Saccomano, Collins, Slavich (Albiac, no, con el tenemos otros personajes importantes como, Lord Jim, Inspector Bull, y muchos unitarios). Creo que la popularidad del personaje radica en la profundidad de las historias, que tienen una total relación con lo humano, con sus virtudes y defectos y que yo pude lograr un clima gótico que redondeo la historia, pues cuando ocurrió la desaparición de Oesterheld, lamentablemente, la siguieron otros guionistas y yo continúe dibujándola. En cuanto a los guionistas, pudimos desarrollar más charlas e ideas con Collins, y en la última época con Slavich.

El clima gótico, macabro, de suspenso, de terror de Horacio Lalia ¿en qué momento de su carrera se define? ¿Cuando llega a la conclusión que el horror y el suspenso eran el género ideal para su estilo de dibujo?

Horacio Lalia: Como dije anteriormente, el clima gótico comenzó con más profundidad en Nekrodamus, aunque ya tenía mucho que ver mi forma y visión de la historieta desde siempre, puesto que yo basaba en eso mi trabajo de climas y mi inclinación a lo épico donde me sentía más cómodo.

Su fascinación por recrear la era victoriana inglesa es una constante en su obra. ¿Cómo surge esta obsesión por el siglo XIX británico? ¿Es producto de sus lecturas? ¿Por qué su estilo de dibujo se desenvuelve con mayor talento en la reconstrucción de este periodo histórico?

Horacio Lalia: Creo que mi gusto por el barroco y la lectura me inclinaron por esos temas. Pero no como una obsesión, sino por sentir, (¡Tal vez tenga que ver alguna de mis vidas anteriores! ¡Con eso!)

(Continuará...)

lunes 16 de noviembre de 2009

El maestro del horror gótico visitó Lima: ENTREVISTA CON HORACIO LALIA , parte 1



Horacio Lalia fue el célebre invitado internacional que tuvo “El día de la historieta peruana” este último doce de septiembre en Lima –Perú, donde fue justamente homenajeado y premiado por su dilatada y talentosa trayectoria. Gentilmente Horacio accedió a conversar con FUGA en forma extensa sobre los orígenes de su formación como dibujante, su relación de discípulo con el maestro Alberto Breccia, sobre su inolvidable personaje Nekrodamus, creado por el gran Oesterheld y de su fecunda producción artística, plagada de éxitos y reconocimientos tanto en Argentina como en Europa. (Un fuerte abrazo a la distancia Horacio: por la notable calidad de su obra y su gran calidad humana. Simplemente ¡gracias! )

Por Gabriel Zárate

Empecemos por el inicio. Los historietistas por lo general primero comienzan como lectores en su infancia y adolescencia. Cuéntenos sobre sus primeros acercamientos a la historieta como lector. ¿Cuáles son las publicaciones que recuerda con mayor cariño o admiración? ¿Cuáles fueron las obras o los autores que reforzaron su lectura y despertaron su vocación historietistica?

Horacio Lalia: Mi acercamiento a la historieta es aproximadamente alrededor de los años 48, 49. Contaba yo con 7 u 8 años cuando empecé a leer historietas. Me gustaron en esa época Patoruzito, Misterix, Rayo Rojo, El Tony, Intervalo. Había una cantidad enorme de revistas de historietas. Y lo que me gustaba mucho eran las adaptaciones, pues solía haber muy buenas adaptaciones. Nosotros teníamos desde los años 30s buenos adaptadores como José Luis Salinas, por ejemplo, el chileno Del Castillo, Bruno Premiani. En revistas como Patoruzito o Intervalo salían adaptaciones de grandes escritores como Balzac, y me interesaba, las leía, me gustaban. Esa fue la formación en la que después, cuando yo tengo 15, 16 años y empiezo a trabajar ya con Eugenio Zoppi, me ayudo a pasar mejor a la lectura de libros. Ya había empezado con la lectura de aventura juvenil, pero luego empiezo a entrar mejor con la lectura de los clásicos. Ello me ayudó mucho. Mi primer acercamiento a trabajar en la historieta es a través de un amigo, de mi propio barrio, que sabía que yo dibujaba y que casualmente su padre tenía un negocio y él me dijo: “Mira, hay un señor acá cerca, que la mujer es cliente de mi papa. ¿No te interesa que le diga?”. Y bueno, a mi me gustaba dibujar, y casualmente era el que hacia Misterix, Eugenio Zoppi. Claro, yo era lector de Misterix de muchos años. Tuve la suerte que me acerque, pues vivía a pocas cuadras de mi casa. Me dejo unas cosas para hacer, le gusto lo que hice y me dijo: “Lo llamo en cualquier momento”. ¡Bueno, vamos a ver qué es lo que pasa! y tuve la suerte que a las dos semanas aproximadamente me llama y me dice: “La semana que viene se va mi ayudante ¿Te interesa trabajar conmigo?”. Y yo ¡claro!, con 15, 16 años, fanático de la historieta, sobre todo del personaje suyo que era bárbaro. Ese ayudante era Rubén Sosa, uno de los primeros discípulos de Breccia de la Escuela Panamericana de Arte, que junto con Durañona, Balbi, Muñoz eran una camada de jóvenes, nuevos que empezaban a publicar en Hora Cero. Me daban su lugar para que lo ocupe, el lugar de Sosa que se fue y yo comienzo con Zoppi. Ahí empiezo directamente con el contacto. Si bien me gustaba dibujar y yo había ido unos 5 o 6 meses a un taller de dibujo artístico, a mí lo que me gustaba era contar cosas. Al mes de estar ahí lo conozco a Alberto Breccia, porque eran concuñados con Eugenio Zoppi, eran casados con dos hermanas, e iba a visitarlo. Me lo presentó y la casualidad es que a los tres meses se va el ayudante de Breccia y Breccia vivía en la zona también, yo vivía a 7 cuadras de los dos. Éramos del barrio. Zoppi le dijo: “Si quieres lo compartimos, este chico es del barrio, anda bien”. “Bueno” dijo Breccia, “macanudo”, y así trabaje tres años con los dos.

La Escuela Panamericana de Arte fue un hito en el surgimiento de talentosos historietistas en la Argentina. ¿Que nos puede decir de su formación como dibujante, de los maestros que tuvo?

Horacio Lalia:
Claro, justamente cuando empecé a trabajar con Alberto entro a la Panamericana de Arte. El me ve y me dice: ¿quieres entrar? Y yo ¡claro, quiero hacer historieta! El era uno de los profesores, porque estaban también Pratt, Haupt. Había varios en el rubro de lo que era historieta, porque había varias disciplinas. Bueno, me toco estar con Breccia. Hice los tres años con él y después Breccia se separa con otros autores y fundan IDA y ahí hago dos años más con Breccia. Yo seguía trabajando con él, después de los tres primeros años que trabaje con los dos. Con él generalmente empecé arreglando historietas antiguas, historietas que tenía y yo las iba arreglando, y le posaba. Le posaba todo, porque a Breccia le posaba hasta la última figurita y tomaba apuntes. Tiempo después le empecé a hacer algunos fondos, le hacía algunos grises. Trabajaba haciendo archivo, posando y por supuesto seguía estudiando con él.

Alberto Breccia es una pregunta ineludible, ya que usted fue su ayudante durante seis años. ¿Qué recuerdos guarda del viejo Breccia? ¿Cómo era trabajar junto a un genio de la historieta? ¿Cuánto de Breccia absorbió Horacio Lalia en su propia obra?

Horacio Lalia: Bueno, como persona una excelente persona. Un poco hosco en el trato con la gente, porque era una especie de pantalla que él ponía, pero era internamente un poco de otra manera.

Breccia venía de Mataderos, un barrio bravo.

Horacio Lalia: Claro. Lo que pasa es que él se crió en un barrio bravo, porque vino de Uruguay muy chico y se crió en Mataderos. Era un barrio en el cual él siempre contaba que era tripero. Los triperos son los que preparan la tripa para hacer chorizo y él trabajaba. El padre creo que tenía una carnicería y el siempre lo recordaba con mucho orgullo, y que luego de eso fue que empezó a dibujar. Y después, en cuanto a lo que me dejó. Si bien yo trabajaba al lado de él y lo veía trabajar. Era tranquilo trabajar con él. Tomábamos mate todo el día, él trabajaba, yo lo veía como trabajaba, hacia mis cosas. Te puedo decir que si bien yo aprendí en la Escuela Panamericana y en IDA conceptualmente fue mucho más importante lo que yo veía que él hacía y lo que yo le ayudaba hacer diariamente, eso fue fundamental.

(Continuará...)

jueves 12 de noviembre de 2009

La Agenda de la Historieta Peruana



Una muy buena noticia como muchas que han ido sucediendo durante este año para la Historieta Nacional. La editorial Contra Cultura de Benjamín Corzo anuncia la aparición de La AGENDA 2010 DE LA HISTORIETA PERUANA. En ella encontraran a cincuenta de los mas destacados cultores de la Historieta, Caricatura y Humor Gráfico,en sus páginas se incluyen imágenes de hitos históricos de la historieta peruana y párrafos explicativos del libro inédito de Mario Lucioni "Historia de la historieta peruana", la carátula y contracarátula esta engalanada con ilustraciones de Juan Acevedo hechas especialmente para la ocasión. La Agenda nos cuenta Benjamín; " intenta expresar y apoyar esa sinergia que hoy se expresa en nuevos y mayores espacios para la historieta y en eventos como el del 12 de Setiembre, día de la historieta peruana."La AGENDA 2010 DE LA HISTORIETA PERUANA se presenta en la Feria del Libro Ricardo Palma, del 27 de Noviembre al 10 de Diciembre en el Vértice del Museo de la Nación, y estará a la venta en los stands 97-98 de la librería Contracultura, en su local de la Av. Larco 986, Miraflores y en las principales librerías y autoservicios del país.